miércoles, 12 de octubre de 2016

Las mejores bibliotecas públicas de Buenos Aires



Traducción de la nota The Best Public Libraries In Buenos Aires publicada en la página web de "The Bubble".



Las mejores bibliotecas públicas de Buenos Aires
Traducción de esta nota

¿Siente la necesidad de escapar al ruido caótico de Buenos Aires? Las bibliotecas públicas de la ciudad emergen como un salvador potencial de los bocinazos constantes y el bullicio de las calles. Aquí hay una lista de las mejores bibliotecas públicas de la ciudad.

Biblioteca Municipal Miguel Cané
Fundada en 1927, este lugarcito tranquilo y sin pretensiones, tiene más fama de la que puede parecer gracias a que fue el lugar donde Jorge Luis Borges consiguió su primer trabajo. El genio literario comenzó su carrera clasificando libros y escribiendo sus primeros cuentos cortos en su tiempo libre. Escondida en el barrio de Boedo, posee una impresionante colección de libros clásicos y ha sido visitada por grandes de la literatura como: Juan Villoro, Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards. Este lugar se ha convertido en un sitio obligado para los extranjeros que buscan rastrear los pasos de Borges.
Por encima del salón principal se encuentra un cuarto donde el famoso autor solía trabajar. Quien visite el lugar va a poder encontrar  desparramados: su escritorio, una máquina de escribir y algunos de sus libros y traducciones más icónicas. Esta biblioteca no solo es un acogedor espacio barrial sino un punto histórico a donde el autor argentino más importante comenzó su épica carrera como escritor.

Biblioteca Nacional de Maestros
La Biblioteca Nacional de Maestros fue fundada dentro del moderno proyecto lanzado por la Generación del 80, cuyo principal objetivo era el de promover el sistema educativo argentino. Se encuentra dentro del histórico Palacio Sarmiento y tiene una colección de más de 200.000 piezas, que incluye libros, revistas, videos y documentos centrados alrededor de material educativo y pedagógico.
La biblioteca es un claro reflejo de lo importante que era la educación para los padres fundadores de la Argentina. El edificio es impresionante, con una arquitectura imponente y una fachada que funciona como un recordatorio permanente de una nación que se encuentra lista para darles a sus ciudadanos una identidad literaria y cultural.
La biblioteca se encuentra dividida en diferentes áreas, que incluyen un salón de lectura, la “sala americana”, una biblioteca de medios, una hemeroteca y una sala del tesoro (ndt: donde se guardan los libros más importantes). La biblioteca en sí misma es impresionante, con sus pisos de caoba, su iluminación difusa y sus cortinados elegantes, que proveen un escape al caos del exterior.

Biblioteca Nacional de la República Argentina
La Biblioteca Nacional es la biblioteca más importante del país. Solía encontrarse en el muy histórico edificio del Cabildo pero más tarde fue trasladada a Las Heras y Austria y rediseñada por el renombrado arquitecto Clorindo Testa, junto con Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga. Algunos de sus directores más renombrados fueron Jorge Luis Borges, Paul Groussac y Gustavo Martínez Zuviría. ¿Cosa de nada, no?
El edificio también es famoso por ser un ejemplo de libro del diseño brutalista, lo que era aparentemente muy común en los 50s, con sus típicas estructuras de concreto y su reivindicación de la naturaleza. Se cree que el diseño poco común del edificio busca maximizar el espacio verde del nivel inferior, al colocar la sala principal de lectura en el quinto piso. Esto le da casi la forma de un árbol y provee una vista al Río de la Plata.
La biblioteca se encuentra dividida en trece pisos abarrotados por diferentes sectores llenos de documentos, libros, revistas y diarios, algunos que datan de la era colonial de la Argentina. También hay un cuarto de lectura para ciegos, otro de partituras y una biblioteca de mapas e imágenes.

Biblioteca del Congreso Nacional
Una de las bibliotecas más imponentes del país se encuentra a pocos metros del Congreso. La Biblioteca del Congreso es una institución nacional creada en 1859 con el propósito de asistir a los congresistas con sus consultas y proveer a los ciudadanos ordinarios con información general, documentación y asistencia legislativa o legal sobre asuntos regionales, nacionales o internacionales.  Su fantástica forma sirve a un propósito mucho menos glamoroso pero aún vale el viaje.
El edificio ha sufrido una serie de “modificaciones” arquitectónicas, para ser actualizada con espacios de lectura y ser dotada de espacios para actividades culturales dentro de su agenda diaria. La biblioteca incluye un micro cine, área de exhibición, salas de conferencia, áreas de trabajo y reunión y un bar ambientado para los lectores. Una vez que se pasa la seguridad uno se ve inmerso en una realidad paralela de tranquilidad mientras se ingresa al espacioso foyer, rodeado de altos techos, suelos de mármol y lleno de estatuas de bronce. La biblioteca parece salida de una película: inmensos libreros son iluminados con luces difusas mientras que los antiguos escritorios de caoba se encuentran desparramados por el lugar para que los lectores puedan elegir el punto que más les gusta.

Traducción de Historia Digital. Puede verse el artículo original siguiendo este link

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